Esta escultura de Goya es ya el quinto monumento que se erige en la capital al genial pintor aragonés, Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828), sin contar su primitivo panteón comunitario en la sacramental de San Isidro, obra del arquitecto, Joaquín de la Concha, y del escultor, Ricardo Bellver, construida entre 1884 y 1900, que todavía se conserva.