Este arco de triunfo, situado entre los barrios de La Latina y Embajadores, se erigió para conmemorar la llegada a Madrid de Fernando VII el Deseado. La obra sustituye a otras puertas anteriores situadas en las proximidades desde el siglo XVI, aunque su precedente directo es un arco que José Bonaparte, el rey francés impuesto por su hermano Napoleón, encargó entre 1811 y 1812 al arquitecto español Silvestre Pérez, que nunca llegó a realizarse.